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Shame
Por Laura Hiros
Drama
Dirige: Steve McQueen
Actúan: Michael Fassbender, Carey Mulligan, James Badge Dale, Nicole Beharie, entre otros.
Clasificación R para mayores de 17 años. Sexo explicito.
99 min.
¿Adicción al sexo? Insatisfacción a grado tal que la respuesta es agredirse a través del abuso del cuerpo. La más reciente película del
multigalardonado director y guionista inglés, Steve McQueen (Hunger), intenta penetrar hasta lo más profundo de dicho mal; el resultado
una cinta intensa, tremendamente poderosa que lo va a impactar y dejar sin habla por varios días, con escenas explícitas, muy explícitas
de sexo y del drama de un ser humano que no puede relacionarse sanamente con las personas a su alrededor. Su nombre lo dice todo:
Shame (Vergüenza).
McQueen trabajó con Abi Morgan la responsable del guión de la esperada cinta The Iron Lady para darle vida a Brandon (extraordinario y
valiente Michael Fassbender) un neoyorkino que ante el mundo es un ejecutivo exitoso e impecable, pero en realidad es un adicto con
obsesiones sexuales patógenas y en pleno camino a la autodestrucción.
El problema de Brandon se agrava cuando su joven hermana Sissy (Carey Mulligan) literalmente “aterriza” en su casa por tiempo
indefinido, la adicción al sexo se ha apoderado de Brandon a tal grado que no puede ni siquiera expresar cariño por su hermana y es ahí
donde inician todos los males.
El ganador de la Caméra d’Or en el Festival Internacional de Cine de Cannes 2008 dirige magistralmente una pieza visualmente
arrebatadora, con excelente actuación de Fassbender, que de hecho le ha ganado ya la aceptación del gremio hollywoodense, y
seguramente la nominación al Oscar. La historia simplemente no es sencilla, en más del ochenta por ciento de la película, Fassbender
se presenta desnudo en escenas de sexo explícito, tratando (y logrando) que el auditorio comprenda lo que sufre un adicto al sexo que
simplemente ya no puede parar.
Que esto sirva de alerta, si usted es sensible a escenas de desnudos o sexo, evite está película, pues por muy, muy poco no alcanza el
grado de pornografía. Sin embargo, la historia, las actuaciones de Fassbender y Morgan (enmarcadas por el resto del elenco), la edición,
la fotografía con el extraordinario flujo de imágenes y el guión, son simplemente dignos de galardón. Veamos que tan abierto se
encuentra Hollywood este año a la literal “muestra de piel” y no necesariamente de la manera más sutil.
Charla con el director y el protagonista
Ya se habla de nominaciones al Oscar para Fassbender (Hunger, Inglourious Basterds, A Dangerous Method), pero el actor de origen
alemán se limita a decir, durante una mesa redonda en el hotel El Palomar aquí en Dallas, que está muy satisfecho con el resultado de
Shame y sus prolongadas escenas de desnudos y sexo explícito, sobre todo porque tenía plena confianza en su director y amigo Steve
McQueen, “como actor en pleno control del guión sólo escuchaba el flujo de la escena hasta que el director gritara ‘corte’”.
Fassbender no mira a los ávidos periodistas alrededor de la mesa, pero completa las frases que con maestría va entretejiendo Steve
McQueen, el director, guionista y reconocido fotógrafo, que dice hacer películas porque es su responsabilidad como artista “sin saber las
reacciones que su arte tendrá en el auditorio” y realmente interesándole muy poco.
McQueen transfiere la sensibilidad de la toma fija a la movilidad de la cámara con escenas de extraordinaria belleza en algunos casos, y
de agresiva oquedad y rudeza extrema en otros. El director quien se inspiró en una charla con Fassbender sobre el problema de la
adicción sexual, para después investigar en Londres y decidir comenzar con la creación de su controversial guión, dice que “la vida es
mucho más complicada que finales felices y que su labor como cineasta es contar una historia sin clasificarlas en un género —a lo que
Fassbender complementa—, con un medio tan joven como es el cine, la posibilidad de creación es ilimitada y Shame es muestra de
ello”.
Según datos de las notas de producción de Shame tan sólo en los Estados Unidos existen más de 24 millones de adictos al sexo, pero
es dicha adicción de la que menos se habla y a pesar del “puritanidad” con el que la sociedad lo trata es un problema latente. Para
McQueen “es increíble que el mundo prefiera ver asesinatos y escenas de guerra que una escena de sexo”.
*Como se envió para publicación en La Estrella en Casa
Reseñas y críticas
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Michael Fassbender en una escena de Shame
Michael Fassbender y el director Steve McQueen preparando una escena de Shame