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Blood Done Sign My Name
Por Laura Hiros
Drama
Dirige: Jeb Stuart
Actuán: Nate Parker, Rick Schroder, Afemo Omilami, Lela Rochon, Nick Searcy, Darrin Dewitt Henson, entre otros
Sin clasificación
128 min.
Esta película tiene especial dedicatoria para todo aquel que recién se sumerge en una cultura impregnada de racismo y discriminación o
aquel que desee comprender de mejor manera, la importancia de los sistemas igualitarios y la sociedad democrática. Blood Done Sign
My Name del director Jeb Stuart es una de esas raras gemas, que no alcanzan a ser piedras preciosas, pero que definitivamente logran
su cometido. En este caso, presentar un hecho que a pesar de haberse diluido en la maraña de acciones inhumanas que sucedieron
por aquellos años, marcó un doloroso precedente en la historia de este país.
La película es la adaptación del libro homónimo escrito por el profesor de historia afroamericana Timothy Tyson (que en la cinta aparece
siendo todavía un niño) y narra la historia verídica del asesinato en 1970 de Henry Morrow, en Oxford, Carolina del Norte.
El linchamiento sucedió en la calle principal del pequeño poblado, los responsables un padre y sus dos hijos completamente
sumergidos en la cultura de segregación de “blancos sobre negros” de aquellos tiempos. La victima un veterano afroamericano de
Vietnam, recién llegado a casa, padre de dos hijos y uno por nacer.
El comerciante y sus vástagos cometen el homicidio frente a dos testigos. El delito llega a corte, pero el veredicto unánime del jurado
100% blanco… usted puede imaginárselo. La impresión y el sabor de boca en el público de la sala de cine, inenarrable.
El guionista de Die Hard (Duro de matar) y The Fugitive, Jeb Stuart, funge como director y productor de una película con bella
cinematografía en colores vivos y un elenco que vive la narración a plenitud.
En las historias paralelas de la trama, la del activista negro Ben Chavis (Nate Parker) en sus años de formación para convertirse en líder
de la comunidad afro americana y la del Reverendo blanco Vernon Tyson (Tick Schroder), el pastor metodista que quiere olvidarse de los
colores en un pueblo en donde dicha actividad es un pecado per se.
Blood Done Sign My Name, estruja despacito, exaltando las virtudes de los seres humanos que se encuentran en ambos lados del
espectro social y mostrando al final la ferocidad, intolerancia y capacidad de agresión del ser humano.
Sin embargo, la verdadera enseñanza para aquel que se dé tiempo de ver esta cinta, se encuentra en las lecciones que el Reverendo
Tyson le da a su pequeño de ocho años, el niño que se ve influenciado por los jovencitos de su cuadra, que es capaz de apedrear a otro
infante sólo por el color de su piel y de tratar como al peor de sus enemigos a alguien más oscuro. Todo siendo un niño sensible y
bueno que por la inocencia de sus años y el entorno en el que se desenvuelve, ve sus actividades como una diversión más.
Ahí, en las pláticas del Reverendo con su hijo (el niño que llegaría a ser profesor de estudios afroamericanos y autor del libro en el que
se basa la cinta), es donde se encuentra la belleza de lo que el poder de un solo hombre puede hacer con su entorno. Las lecciones de
tolerancia, coexistencia y valentía están para recordar.
Tenga precaución que aunque la cinta no pierde en ningún momento su tono festivo y medio hippie (con excelente ayuda de la banda
sonora que remite a sin mayor problema a la década de los 70), hay escenas (aunque muy pocas) que pueden verdaderamente
quedarse grabadas en cualquier subconsciente y causar un par de pesadillas a espíritus sensibles. Una cinta valiosa que muestra el
poder de una historia olvidada.
*Como se publicó en Diario La Estrella.
Reseñas y criticas
Mala
Regular
Buena
Excelente
Extraordinaria
Nate Parker al centro en una poderosa escena de Blood Done Sign My Name.