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Reseñas y criticas
The Live in the Time of Cholera
El amor en los tiempos del cólera
Por Laura Hiros
Dirige: Mike Newell.
Actúan: Javier Bardem, Giovanna Mezzogiorno, Benjamin Bratt, Catalina Sandino Moreno, Héctor Elizondo, Live Schreiber,
Ana Claudia Talancón, Laura Harring, John Leguizamo, entre otros.
Clasificación: R por lenguaje y desnudos
138 min.
Las imágenes no dicen más que mil palabras. Por lo menos es así cuando los tormentos de Florentino Ariza el protagonista de
una de las más grandes historias de amor jamás contadas, llega a la pantalla para decepcionar a un público ávido de ver sus
más recónditas fantasías mentales impresas en una cinta como se imprimieron en su mente las palabras del creador de la
novela homónima, Gabriel García Márquez.
No, la cinta de Mike Newell (Harry Potter and the Order of the Phoenix, Four Weddings and a Funeral), no se acerca ni en “el
sueño más guajiro” a las pasiones que desata el libro publicado en 1985 y que sin lugar a dudas se ha ganado su lugar entre
las mejores obras del “Gabo” y la literatura latinoamericana. No, Love in the Time of Cholera no lo logra ni con las tres
canciones de Shakira que ensalzan la musicalización de la cinta y constituyen una de las partes rescatables de la misma; ni
con las imágenes de la selvática y húmeda Cartagena de Indias, Colombia, y ni siquiera con la nostalgia que el puro nombre
inspira a los fanáticos del libro.
La cinta es la versión del libro que narra la historia de Florentino Ariza (Javier Bardem) el hombre que espero a su amor, la
bella Fermina Daza (Giovanna Mezzogiono), por cincuenta y un años, nueve meses y cuatro días.
Fermina lo enamoró a primera vista (en una buena escena), pero después de años de un amor alimentado por poemas, lo
desilusionó y contrajo matrimonio con el refinado Dr. Juvenal Urbino (Benjamin Bratt) quien regresa a Cartagena para
combatir la ola de cólera que afecta a la población. Fermina se queda al lado de su esposo hasta el día de su muerte y Ariza
brinca de cama en cama por cincuenta años esperando a Fermina.
La novela que Gabriel García Márquez afirma es la minuciosa historia de amor de sus progenitores, entrelaza muchos tipos de
amor, pasión y decepción, además de por lo visto infranqueables retos de maquillaje, continuidad y caracterización.
El problema de los cineastas con el realismo mágico del Gabo es que pocas veces pueden capturarse en imágenes con la
sensibilidad cultural que requieren sin caer en “fantochadas” con sobreactuaciones como la de John Leguizamo, cuya
caracterización de Lorenzo Daza (el padre de Fermina) parece salida de Los piratas del Caribe.
Tremendos errores de maquillaje como los que victimizan a Catalina Sandino Moreno y su personaje de Hildebranda
Sánchez la prima de Fermina, que impide que el público ponga atención en la actuación para centrarse en las plastas de
maquillaje.
Sin embargo también hay algunas escenas “rescatables” como la “bonita” recreación del amor a primera vista entre Florentino
y Fermina aunque parece más bien salida de un cuento de Harry Potter que de las cálidas tierras del verano Colombiano en
Cartagena.
En la versión de Newell no hay sobresaltos, ni escenas que arrancan el corazón a mil pedazos, acaso un tono melódico y
rítmico que no se pierde durante toda la trama, que por cierto se extiende a casi dos horas y media, pero que se queda corta al
mostrar la desesperanza de Florentino, la incertidumbre de Fermina y la pasión arrebatada de su amor.
Bardem bien a secas sin el apoyo de la coprotagonista Mezzogiono que a pesar de su extraordinaria belleza, se quedó corta
al dar vida a la apasionada Fermina.
Destacan las actuaciones de Benjamín Bratt, en un papel que le va como anillo al dedo como el impecable Dr. Urbino; Ana
Claudia Talancón en una participación fugaz pero llena de frescura y sobre todo la magnifica Fernanda Montenegro (Estación
Central) como Transito Daza la madre de Florentino. Por cierto hay una escena entre Montenegro y Bardem que sin palabras
confirma el don de estos dos grandes de la pantalla.
Una historia extraordinaria, con un reparto multinacional de máxima calidad que inesperadamente no acaba de “cuajar” y se
convierte en una cinta convencional. Lo que hace Newell es verter al clásico de la novela latinoamericana en una versión
caricaturesca, casi “disneylandia” de la misma.
El realismo mágico se queda en las palabras y no en las imágenes, para beneplácito de todos los detractores del cine que
afirman que es imposible llevar un buen libro a la pantalla grande. Sin pena, ni gloria pasará otra de las versiones
cinematográficas de las películas del Gabo.
Se dice que cada ser humano cuenta con la posesión de la obra que ha leído, de ahí la maratónica, titánica y fallida misión de
Newell por tratar de complacer a los miles de seguidores del Gabo a nivel mundial. Si no ha leído El amor en los tiempos del
cólera y perdona los errores cinematográficos, tal vez esta sea una cinta que lo entretenga y hasta despierte algún sentimiento
por ahí escondido. En cambio si usted ya plasmó las palabras del Gabo en algún rincón de su imaginación, no dudo que esta
cinta sólo lo decepcione. Vaya preparado.

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