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Reseñas y criticas
Che
Por Laura Hiros

Drama, biografía
Dirige: Steven Soderbergh
Actúan: Benicio Del Toro, Demián Bichir, Rodrigo Santoro, Santiago Cabrera, Catalina Sandino Moreno, Julie Ormond, Matt
Damon, Jorge Perugorría, Edgar Ramírez, Lou Diamond Phillips, entre otros.
Clasificación: R
257 min.

“Hasta la victoria siempre”,
el eco del hombre hecho leyenda resuena tras bambalinas en la extensa producción del
galardonado director Steven Soderbergh, Che: El argentino y Guerrilla, narran la vida de uno de los iconos comunistas
latinoamericanos más venerados en la historia moderna: Ernesto Guevara, alias el argentino, el revolucionario, el Che.

Una película de cuatro horas y media que se presenta como dos cintas en una combinación entre drama y documental,
narrando e hilando ciertos acontecimientos y por desconocidas razones borrando de la vida de Guevara algunos otros (como
la incursión del guerrillero en el Congo).

La primera parte, Che: El argentino, se centra en la revolución cubana e inicia con una extensa explicación de la geografía de
la isla y con una reunión en México entre los activistas que se convertirían en los héroes revolucionarios. La llegada a Cuba de
los exiliados en el Granma (ahí están todos, Fidel y Raúl Castro -Demián Bichir y Rodrigo Santoro, respectivamente-; el
argentino, Ernesto “Che” Guevara -Benicio del Toro- y otros íconos revolucionarios), así como la movilización de dos años en
la selva para derrocar el régimen del dictador Fulgencio Batista en la isla caribeña.

Ahí, en El Argentino se muestra al Che sin la leyenda, sufriendo ataques de asma en los campamentos de la guerrilla,
confundido por su amor a la libertad y la justicia y los métodos para lograrla, aprendiendo con la práctica el arte de la guerra y
sobre todo practicando su don de mando.

Poco a poco se reconstruyen los hechos, con sumo cuidado, a detalle, como en un vals bien coreografiado, incluso las
batallas y las prolongadas horas en la selva cuidan de expresar con cada escena un aspecto de la situación o la persona de
Guevara. Soderbergh se obsesiona, se apega a los documentos en los que basó su obra (El diario del Che, prolongadas
entrevistas con sus familiares, materiales históricos preservados en el mundo), pero como cualquier biografía hecha cinta,
faltan acontecimientos, se toman ciertas atribuciones creativas y al final como bien dijo Del Toro en una entrevista “hay que
tener mucho cuidado pues al hablar de la vida de Guevara se narra también la historia de un pueblo”.

En la segunda parte Che: Guerrilla Soderbergh se centra en el intento del Che por continuar el proceso revolucionario de
liberación latinoamericana en Bolivia y por supuesto los últimos días de su vida. La historia se narra tan minuciosamente
como en los libros sobre el tema, y la consagración de la leyenda se consuma al final de la cinta.

Los siete años de preparación para el papel le sirvieron a Del Toro (ganador de la Palma de Cannes 2008 como mejor actor
por esta película), hay momentos en la cinta en los que el espectador no puede asegurar si es el actor o el verdadero
Guevara, no cabe duda que el puertorriqueño nació con el “chasis” perfecto para realizar este papel y su preparación física y
psicológica hicieron renacer al guerrillero en la pantalla.

El mexicano Demián Bichir escalofriante como Fidel Castro, desde sus años como joven idealista revolucionario y
carismático, hasta su madurez como político y eje de la revolución cubana, gesticulaciones, acento y psique perfectamente
bien coordinadas.

Algunos errores evidentes para los hispanoparlantes, cuestiones de acentos y forzadas tonalidades para crear un español
coherente con el tiempo y el lugar en donde se realiza la acción. Un desfile de luminarias de todas las nacionalidades y las
lenguas, y con todo y sus buenas actuaciones la película acaba por no ser lo que todo mundo esperaba.

Una película serena en donde Soderbergh no toma partido, se despersonaliza y por eso le resta profundidad a las acciones
de su personaje; obsesionado con mantenerse fiel a los hechos históricos, abundan los cortes de cámara y los saltos entre
momentos decisivos en la vida del Che para los seguidores de la leyenda, tremenda decepción. No se espere al héroe
porque sólo verá al hombre.

Labor titánica, evidentemente ambiciosa con extraordinarias actuaciones y una historia que (valga la redundancia) hizo
historia. Una cinta que convencerá a algunos, pero no hará felices a todos. Para el populo Che es una buena clase de historia
latinoamericana que vale la pena verse en alguna ocasión.
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